Por Luciana Acosta
96 horas de búsqueda, un allanamiento y el peor final. Así se resume el nuevo femicidio que conmociona a Mar del Plata, el cuarto que se registra en apenas 70 días. Esta vez, la víctima es Rocío Fernández, una mujer de 27 años que se encontraba desaparecida desde el sábado 3 de agosto a la madrugada y cuyo cuerpo fue hallado el miércoles en el interior de un freezer de una casa del barrio 9 de Julio, en el noroeste marplatense. De acuerdo a los datos que arrojó la autopsia, el cadáver tenía lesiones en la parte frontal, en brazos y piernas; mientras que un fuerte golpe en la frente habría provocado la muerte.
El macabro hallazgo se produjo en horas del mediodía del 7 de agosto: la policía llegó a un domicilio ubicado en calle Grecia al 1000 a partir del seguimiento del celular de la víctima, que había sido vista por última vez el sábado anterior, oportunidad en la que fue a visitar a un amigo y luego salió al encuentro de un hombre con el que mantenía contacto por WhatsApp.
Según pudieron reconstruir los investigadores, Rocío Fernández salió de su casa de Punta Mogotes el sábado pasado cerca de la 1.30 a bordo de un remís que la trasladó al domicilio de su amigo. Allí estuvo hasta las 6.30, hora en la que abordó un taxi que la llevó a la zona de Hernandarias y Edison, en pleno Puerto. Qué sucedió hasta ser asesinada, aún es materia de investigación.
Horas después la policía detuvo en la localidad vecina de Santa Clara del Mar a Juan Carlos Galarregui, un hombre de 56 años, propietario de la casa en la que encontraron a Rocío y, en consecuencia, principal sospechoso del brutal crimen.

Asesinadas a puñaladas y a manos de sus exparejas
El 29 de mayo pasado, un vecino alertó al 911 sobre la presencia del cuerpo de una mujer debajo de un acantilado, a la altura de ruta 11 y calle 515, en la zona sur de la ciudad. Si bien en un principio se sospechó que podría haberse tratado de un suicidio, la recuperación de los restos y el avance de la investigación echó por tierra esa posibilidad.
A Talía Abigail Aragón, de 27 años y mamá de dos menores, la habían apuñalado en el pecho y luego, empujado del acantilado de unos 20 metros de altura, caída que provocó su fallecimiento. En sus manos tenía cortes y otras lesiones que dejaron en evidencia lo dramático que fueron sus últimos instantes de vida. Por el caso hay un detenido: su expareja, Lucas Emanuel Giménez, de 43 años.

El 6 de agosto, apenas un día antes de la aparición del cuerpo de Rocío Fernández, Betiana Moreira, de 39 años, murió en la terapia intensiva del Hospital Interzonal, en donde agonizó durante 26 días tras haber sido apuñalada por su expareja en su casa de El Gaucho. La mujer había sido apuñalada con una cuchilla de filetero y resultó con gravísimas heridas en el pecho, espalda y piernas. Incluso, fue operada en tres oportunidades pero nada alcanzó para salvarle la vida. Su agresor, identificado como Roberto Daniel Martiarena, de 46 años, fue apresado y permanece alojado en la Unidad Penal 44 de Batán.
El otro hecho es el que tuvo como víctima a Verónica Martínez, de 55 años. En este caso, la víctima también fue asesinada a puñaladas y a manos de su expareja, un hombre de 75 años identificado como Sebastián Gayoso, que estuvo prófugo durante varias horas hasta que fue localizado en una estación de trenes de la localidad de Pilar. Verónica fue encontrada sin vida en su casa del barrio Villa Lourdes y con heridas visibles en el cuello y tórax. Sus allegados confirmaron que desde hacía tiempo tenía una orden de restricción para evitar tener contacto con Gayoso.





